sábado, 10 de mayo de 2008

El detector de mentiras

En tiempo de la dinastía Song, hace unos mil años, había un magistrado llamado Cheng Xiang, en la provincia de Fujian, en el sur de la China.
Cierta Noche hubo un robo en una posada y desapareció una cantidad importante de dinero. La policía detuvo enseguida a todos los sospechosos de la posada y de sus alrededores. Eran quince personas en total. Pero ninguna se reconoció como autora del robo.
En una primera audiencia, el magistrado Chen no encontró pruebas suficientes para acusar a nadie. Acto seguido anuncio que en un templo que estaba al norte de la ciudad había una campana de bronce antigua que tenia el poder divino de distinguir a los ladrones entre las personas honradas.
Envió a varios agentes de policía a que pidieran prestada la campana y la trajeran. Cuando se coloco la campana en la sala de audiencia, el magistrado le hizo una reverencia y le pidió solemnemente que emitiera su veredicto en el caso presente. Hizo venir a los quince sospechosos ante la campana. Les dijo que cada uno de ellos debía tocar la campana con las manos y que si era inocente, la campana guardaría silencio cuando la tocara. Pero si era culpable sonaría.
Entonces apagaron todas las luces y la sala de audencias quedo completamente a oscuras. Los sospechosos se fueron acercando uno a uno a la campana de bronce, que estaba colocada detras de un biombo, y apoyaban las manos en ella. La campana no sono, y el publico de la sala quedo desiluciondo, viendo que todos habian superado la prueba.
Cuando se volvieron a encender las luces, el magistrado pedio alsos sospechosos que en ensñaran las manos. Entre todas las manos negras habia solo un par de manos limpias.
-Tu eres el ladron- dijo el magistrado, señalando al hombre que tenia las manos limpias.
Previamente el magistrado habia hecho cubrir de hollín la campana. El ladron no se habia atrevido a tocarla por miedo a que lo delatara.
El hombre, ya detenido, confeso el robo que había cometido

REFLEXIONES DEL VENCEDOR
Y OTROS CUENTOS DE LA ETERNA SABIDURÍA CHINA
PARA LOS LIDERES DE HOY
MICHAEL C. TANG

Comentario:

Todo culpable tarde o temprano se delata, el ingenio del magistrado permitió jugar con los temores del ladrón, al apagar la luz permitió que el ladrón creyera que podía pasarse de listo otra vez, sin saber que se estaba colocando la soga en el cuello, un ejemplo de pensamiento paralelo una manera diferente de hacer las cosas.

2 comentarios:

Terox dijo...

La genialidad del magistrado fue dejarle abierta la aparente posibilidad de seguir engañando a la gente...

Beto A. Zabermann dijo...

No entiendo cómo, si apagaron las luces, los sospechosos pudieron ver donde estaba la campana para tocarla...